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  • “ La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar”

    A. Einstein

    El cambio se intuye, se huele, se detecta. Se manifiesta en lo inusual, en lo distinto, puede sorprenderte con otro aroma, otro sabor, otras sensaciones, que de golpe te elevan sobre lo común. El cambio se nutre de tus ilusiones, de tus esperanzas y sobrevive en tu fé en aquel vacío que guardaste en un rincón para lo nuevo. Observas con sorpresa algo distinto, como si una ventana se abriera en tu mente de un golpe y sin más ya estás transitando por nuevos horizontes. Y te embarga una sensación de levedad, un estado vaporoso como si fueras parte del aire que respiras, eres una hoja bailando en el espacio mecida por un destino que acaba de traspasar tu interior y entonces sientes que el cambio deja de ser una meta para convertirse en un estado, tú eres el cambio.

    • Deja que suceda

    Nuestra zona más íntima y desconocida, alberga un potencial oculto por descubrir, por re-activar. ¿Alguién dijo que fuera sencillo vivir en nuestra máxima plenitud? De momento somos aquella punta del iceberg que sin esfuerzo es visible para los otros, pero además somos la materia intangible, la energía, la información y lo esencial que queda inmerso en el mar de nuestro subconsciente. Escondemos un potencial inexplorado por no estar disponible a simple vista. Si nos permitiéramos la aventura de explorar esa zona oscura y misteriosa, hallaríamos los yacimientos de nuestro poder verdadero y encontraríamos muchas razones para iluminar nuestro camino de crecimiento personal.

    "Nuestro subconsciente contiene la llave maestra para el cambio".

    Primero hay que silenciar nuestra mente, nuestra radio intelectual; la que analiza, predice, enumera, recuerda y sistematiza. La que nos dice lo que está bien y está mal, la que nos mantiene en la famosa zona de comodidad, la que nos previene de los peligros, la que nos ilustra con empeño, esa mente racional que en equilibrio es una brújula precisa e imprescindible, pero sobre utilizada solo nos limita.

    Tenemos que silenciar ese software del hemisferio izquierdo para acceder a lo ilimitado, a nuestro auténtico potencial, a nuestra verdad oculta, a nuestra genética adormecida por nuestros aprendizajes, tenemos que aprender a escuchar a aquello que nos conecta con el campo de infinitas posibilidades.

    Cuando re-activamos el Hemisferio Derecho, el creativo, el intuitivo, junto al lóbulo prefrontal, estamos dibujando con precisión el trayecto que queremos recorrer en un futuro con miles de probabilidades. Pero paso por paso, antes tenemos que profundizar ir más allá de lo creativo y conectar con nuestro sentir, con nuestra presencia. Dejaremos a la mente en un ritmo pausado, adecuado en una frecuencia armoniosa que nos acerque a ese cambio, para que en nuestro interior se acomode el ser y la imaginación y la creatividad hagan acto de presencia.

    La meditación, nos ayudará a entrar en ese estado de hipnosis, en el que aletargamos el ruido mental y abrimos un espacio entre pensamiento y pensamiento. Durante ese trance, la zona oculta, empieza a coger el protagonismo y las capacidades innatas empiezan a dar sus primeros pasos, a hacerse visibles y entonces la mente encuentra un camino de conexión con el cuerpo limpio de intrusiones. Ahora somos el cambio de dentro hacia afuera. Y dejamos que lo que tenga que suceder suceda.

    • De dentro hacia afuera

    ¿Dónde nace la transformación? ¿Es posible? ¿Qué nos limita?

    Si queremos evolucionar, innovarnos, sugestionarnos con nuestro poder, alcanzar nuevos territorios y caminar junto a la humanidad en esta época de cambios, tenemos que ser fluidos mentalmente (ágiles) e interiormente adaptables. Combinar Idealismo y Realismo en la proporción adecuada para dirigirnos mejor en el dia a dia.

    Si mentalmente somos innovadores pero no proviene de nuestro interior; de la experiencia y la reflexión, del sentimiento y del conocimiento, es posible que seamos simples copias, superficiales, vacuos y mediocres. Sabemos que nuestro mapa mental determina lo que conviene y es posible, pero si somos profundos y adaptables y además conectamos con la pasión y el sentimiento, obtendremos una nueva perspectiva, es decir, poco a poco nuestra mente ensanchará su panorámica, veremos más y mejor, elevandonos para alcanzar lo inexplorado, y no sabemos como ni cuando pero nuestra victoria privada (S. Covey) se reflejará en nuestra realidad.

    Ahora ya sabemos que no somos nuestro mapa mental, afirmación avalada por cientos de expertos en las diversas áreas de la neurociencia y posiblemente... "seamos seres espirituales, viviendo una experiencia humana" como escribió el celebre Dr. Dyer, pero lo que sí es una evidencia, es que somos seres en perpetua evolución. No podemos caer en la trampa y negarnos a nosotros mismos durante la transformación de nuestros días, del paso del tiempo, de las estaciones, del momento actual.

    "Aunque quisieramos quedarnos anclados, estáticos, inmutables al cambio, nunca podríamos, algo en nuestro interior y en el exterior por minúsculo que fuera cambiaria de posición, de estado, de color."

    Vivimos en un siglo XXI marcado por el progreso en todos los campos. Allá donde miremos, el tiempo no se detiene, todo fluctúa, sube y baja, rueda y se mueve. Lo realmente importante es aceptar que somos una pieza del extenso engranaje que sostiene el universo, y a pequeña escala una pieza del puzzle de nuestra amplia sociedad de vanguardia.

    • Innovadores 4 ever

    “ La innovación es lo que distingue a los líderes de los seguidores" S.Jobs

    Me gusta la palabra vanguardia, porque te hace sentir que eres parte de lo actual, que hay vida palpitando dentro de tí, que estás al corriente, que eres parte de la realidad del momento. Pero para sentir esa definición, uno ha de supervisar su comprensión sobre el cambio, identificar sus resistencias y aversiones a algo que es sencillamente ineludible.

    Seamos innovadores por derecho, por naturaleza. Ser innovador es liderar y liderar, es adaptarse al cambio, es convivir con la incertidumbre, es atreverse a descubrir nuevas posibilidades, es abrir caminos, crecer, expandirse y mantener con ello, intactas tus ilusiones.

    Ser innovador es totalmente saludable, permite asegurar tu posición en la vanguardia social , ayuda a que los demás puedan reconocer tu talento y ganar en competitividad.

    • A modo de conclusión

    Hoy he escrito sobre el proceso de cambio y sus beneficios, esto te permitirá identificar en tí y en los demás, "alguna" característica propia de esa etapa transformadora, para caminarla mejor y con mayor confianza. Reconozco que la gestión de los procesos de cambio es una temática extensa y reúne varias vertientes que trataré de analizar con más detalle en alguna de mis charlas, próximamente. Hasta entonces sigamos aprendiendo, sigamos transformando.

    Al lector, gracias por la valentía de leerme, hasta pronto.

     

    Iris Pérez Ortigosa - Deporte y Comunicación -

    644.433.738 correoiris@outlook.com

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