COMUNICACIÓN

  • *Transcripción charla Oratoria Mayo 2019 en el centro Respira, Sant Joan d'Espí.

    El otro día fui a la peluquería a la que habitualmente suelo ir, porque ese día tenía que prepararme para una sesión de fotografías para mi web (#irisperez.weboficial.net). Al entrar el peluquero me recibió muy cordialmente y me acompañó a tomar asiento, mientras esperaba mi turno pacientemente me decidí a ojear una revista que llamó claramente mi atención por su portada vistosa, la revista era tal y como se denominaba "Muy interesante" en su foto de portada aparecía el hombre de las cavernas, un Neanderthal (homo sapiens neanderthalensis). La crónica en su conjunto detallaba los hallazgos que habían redescubierto en una cueva de Alemania sobre esta especie humana que vivió entre 230,000 y 40000 años aproximadamente durante el pleistoceno. Parece ser que según los dibujos y las huellas que dejaron en algunas de sus cuevas, estos seres eran más inteligentes de lo que creían los antropólogos, aunque más allá de lo científico esta historia lo que despertó en mi fue un viaje mental por el mito de la caverna de Platón que és una explicación metafórica sobre la distancia y situación en la que se encuentra el ser humano respecto al conocimiento. Y porque sacudió mi curiosidad? veréis...

    ¿Alguna vez os han decepcionado? ¿Cuantas veces la expectativa no ha sido cumplida? Seguramente ha sido porque nuestro conocimiento e interpretación de la realidad estaba a una larga distancia, entre lo ideal y lo real había kilometros de desconocimiento, por lo tanto para discernir correctamente, necesitamos conocimiento verdadero que es la llave que abrirá las puertas de nuestro camino de felicidad. El mito de Platón nos ayudará a entender como nuestra percepción de la realidad puede engañarnos, limitarnos y hacernos herrar en el camino.

    La verdad te hará libre, de manipulaciones y de expectativas ajenas y propias.

    Para explicarte el relato adaptado a los nuevos tiempos y hacerlo más comprensible voy a dividir el mito en tres partes; La ilusión, el descubrimiento y el rechazo. Cada parte conlleva un mensaje encriptado que solo tú puedes descifrar.

    Empecemos...

     

    • La ilusión

    Lo actual es anterior a lo potencial” Aristóteles

    En una caverna oscura de un negro penetrante, se encuentra un grupo de hombres prisioneros desde su nacimiento por una cadenas que los sostienen por el cuello y los pies, únicamente pueden mirar a la pared del fondo sin poder girar ni tan siquiera una vez la cabeza. Justo detrás de ellos hay una hoguera y detrás de esta hay un muro por el que circulan personas ( les llamaremos embaucadores) llevando objetos, estos proyectan sus sombras en la pared. Esas sombras proyectadas son la única fuente de información a la que tienen acceso los prisioneros.

    Por lo tanto ellos consideran como única verdad las sombras (ideas) que esos embaucadores proyectan. Entendemos que ellos son esclavos de sus circunstancias, están condenados a tomar por ciertas esas historias ya que no tienen acceso a nada más.

    En la versión actual pondré el ejemplo de la televisión, cuantas veces damos por ciertas noticias y mensajes ajenos sin ponerlos en ningún momento en duda, aceptando esos relatos como la expresión veraz de lo que ocurre en el mundo. Nuestra interpretación está sesgada por las imágenes y contenidos como las de los personajes de la caverna que creaban para los prisioneros. Suena paradójico pero en la era de la información nuestra libertad se ve limitada por la falta de libertad de elección, por el hecho de sentirnos juzgados constantemente. Sigamos con nuestro personaje principal...

     

    • El descubrimiento

    “Solo hay un Dios el conocimiento y una maldad, la ignorancia” Platón

    Uno de los prisioneros es liberado de sus cadenas, al volverse hacia la hoguera contempla sorprendidamente una realidad mucho más completa, más compleja. Paso a paso se encamina hacia el descubrimiento total. Cuando sale de la cueva y entra en contacto con la luz del cielo, esta le ciega pues sus ojos no están acostumbrados al brillo reluciente del sol. Poco a poco en cuanto recobra la vista empieza a diferenciar en el horizonte la belleza del paisaje, distingue el árbol de la ardilla, el río de las piedras, las flores de la hierba, de esta manera nuestro personaje toma contacto con la verdad con esas nuevas presencias que a partir de ahora darán un nuevo sentido a su vida a través de nuevas ideas y pensamientos, con el nuevo conocimiento podrá cuestionarse su relato pasado y las verdades a medias de sus sombras predestinadas.

    El prisionero al abrir sus ojos puede manejarse en libertad, pero lo más importante es que él puede elegir, ya no está condenado a sus circunstancias. ¿Cuántas veces os ha pasado? Que emoción cuando experimentamos lo novedoso, cuando aprendemos a discernir para reencontrarnos en confianza con el mundo, con nosotros mismos, sin trampas, aunque al principio duela. La verdad si no es en el ahora, nos hará libres con el tiempo.

    • El rechazo

    Nuestro personaje regresa felizmente a la caverna para explicarles la buena noticia a sus compañeros, él quiere liberarlos para que estos también puedan acceder a su propio conocimiento. Así que nuestro héroe una vez dentro de la cueva les cuenta con todo detalle lo que ha visto con sus propios sentidos, pero estos reaccionan burlándose de él, creen que la luz del cielo le ha vuelto loco, le humillan, incluso él llega a temer por su vida. Tristemente ellos no aceptan los nuevos conocimientos, no aceptan que alguien les cuestione sus ideas, su mundo aunque este sea triste y sombrío.

    A continuación voy a relatar el maravillosos cuento de Jorge bucay que os sumergirá mejor en el concepto para que podáis reflexionar:

    El Elefante Encadenado. Jorge Bucay.

    Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?». No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...

     

    Así pues hoy os he hablado de la relación del conocimiento con la verdad, la libertad y la felicidad a través de tres estadios metafóricos: La ilusión, el descubrimiento y el rechazo.

    El mensaje que quiero plasmar es ... "En algún momento de tu vida cuando has caminado el sendero del conocimiento y la felicidad cuando la paz de tu mente entra en coherencia con tus ideas y tu corazón, en ese instante te das cuenta que tú has cambiado, pero que no todo el mundo está preparado para cambiar, que tu has visto la verdad pero que no todo el mundo puede reconocerla, que tu eres libre pero no todo el mundo quiere serlo"

    Al lector gracias por la valentía de leerme...

    Iris Perez

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